F. Los filisteos
capturan el Arca del Pacto.
1.
Los filisteos se llevan el Arca a una ciudad de Asdod.
a.
5:1 Cuando los filisteos capturan el arca, la llevan de Ebenezer a una ciudad
llamada Asdod.
b.
5:2 Los filisteos llevaron el arca y la introdujeron en la casa de su ídolo,
junto a Dagón.
1.1.
Dagón cae postrado ante el Arca, en Asdod.
a.
5:3 El siguiente día cuando se levantaron los de Asdod, encontraron a su ídolo
Dagón, que estaba postrado en tierra frente del Arca de Jehová. Recogieron a
Dagón y lo volvieron a su lugar.
b.
5:4 El segundo día volviéndose a levantar en la mañana, vieron a Dagón otra vez
que se había caído, y postrado en tierra delante del Arca de Jehová. Estando la
cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos cortadas sobre la entrada, quedó solamente el tronco de Dagón.
c.
5:5 Por esta causa, los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo
de Dagón, no pisan la entrada del lugar de Dagón en Asdod, hasta hoy.
1.2.
Dios hiere con tumores a la ciudad de Asdod.
a.
5:6 La mano de Jehová, gravo a los habitantes de Asdod, en todo su territorio,
los destruyó y los hirió con tumores en Asdod.
b.
5:7 Viendo esto los de Asdod, dijeron: No se quede con nosotros el Arca del
Dios de Israel. Porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios
Dagón.
c.
5:8 Convocaron los filisteos a todos los príncipes, diciéndoles: ¿Qué haremos con el Arca de Dios de Israel? Y ellos respondieron: Lleven el arca de
Dios de Israel a Gat. Y llevaron allá el arca de Dios de Israel.
d.
5:9 Aconteció, cuando la llevaron a Gat, la mano de Jehová estuvo contra la
ciudad con gran quebrantamiento, y afligió a los hombres de aquella ciudad,
desde los chicos hasta los grandes. Y se llenaron de tumores.
1.3.
Los filisteos deciden devolver el arca de Dios.
a. 5:10 Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y cuando el Arca de Dios la llevaron a Ecrón, los ecronitas a toda voz, dijeron: Han trasladado a nosotros el Arca de Dios de Israel, para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo.
b. 5:11 Convocaron y reunieron a todos los príncipes de los filisteos, diciéndoles: Envíen el Arca del Dios de Israel, devuelta a su lugar, no nos maten a nosotros, ni a nuestro pueblo. Porque la mano de Dios los gravo y había consternación de muerte en toda la ciudad.
c. 5:12 Los que no morían, eran heridos de tumores. Y el clamor de la ciudad subía al cielo.
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