IV. David es perseguido por Saul por envidia.
A. Saúl siente
envidia de David y procura matarlo.
1. David Jonatán.
a. 18:1
Aconteció que cuando él acabo de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó
ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.
b. 18:2 Saúl lo
tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre.
c. 18:3 Jonatán y
David, hicieron pacto, porque él le amaba como a sí mismo.
d. 18:4 Jonatán
se quitó el manto que llevaba, se lo dio a David, otras ropas suyas, hasta su
espada, su arco y su cinturón de su espada.
2. Saúl coloca a
David como gente de Guerra.
a. 18:5
A dondequiera que Saúl enviaba a David salía, y se portaba prudentemente. Saúl
lo puso sobre la gente de guerra. Y era aceptado a los ojos de todo el pueblo.
Y a los ojos de los siervos de Saúl.
b. 18:6
Aconteció cuando regresaron ellos, y David de matar al filisteo, salieron las
mujeres de todas las ciudades de Israel. Cantando, danzando. Para recibir al
rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
c. 18:7
Cantaban las mujeres danzando, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus
diez miles.
3. Saúl siente
envidia de David y lo quiere matar.
a. 18:8
Después se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, diciendo: A
David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
b. 18:9
Desde aquel día, Saúl no miró con buenos ojos a David.
c. 18:10
Aconteció al otro día, un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él
desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días. Y
tenía Saúl la lanza en la mano.
d. 18:11
Arrojó Saúl la lanza, diciendo: Clavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.
e. 18:12
Pero Saúl estaba temeroso de David. Por cuanto Jehová estaba con él, y se había
apartado de Saúl.
f. 18:13
Por este motivo Saúl lo alejó de él, y le hizo jefe de mil. David salía y
estaba delante del pueblo.
4. Saúl teme a
David.
a. 18:14
David se conducía prudentemente en todos sus asuntos. Y Jehová estaba con él.
b. 18:15
Viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él.
c. 18:16
Pero todo Israel y Judá amaba a David. Porque él salía y estaba delante de
ellos.
5. Saúl trama dar
muerte a David.
a. 18:17
Por consiguiente, Saúl trama la muerte de David de otra forma. Porque Saúl
pensaba ¡no será mi mano contra él! Sino que será
contra él la mano de los filisteos. Dijo a David: te daré Merab mi hija mayor
por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de
Jehová.
b. 18:18
Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de
mi padre en Israel? ¿Para que yo sea yerno del rey?
c. 18:19
Transcurrido el tiempo en que Merab hija de Saúl, había de darse a David, fue
dada por mujer a Adriel Meholatita.
5.1. Saúl utiliza
a Mical para destruir a David.
a. 18:20 Pero
Mical la otra hija de Saúl amaba a David; Y le dijeron a Saúl. Y pareció bien a
los ojos de Saúl.
b. 18:21 Saúl
dijo: Yo se la daré, para que sea por lazo. Y para que la mano de los filisteos
sea contra él. Dijo, por tanto, Saúl a David, por segunda vez: Tú serás mi
yerno hoy.
c. 18:22 Saúl mandó
a sus siervos: A hablar en secreto a David, diciéndole: Ten por seguro, el rey
te ama, y todos sus siervos también te quieren; por supuesto, se yerno del rey.
d. 18:23 Los
criados de Saúl hablaron estas palabras a David. Y David dijo: ¿Les parece a
ustedes que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre? ¿Y sin
ninguna estima?
e. 18:24 Los
criados de Saúl le llevaron la respuesta, diciéndole: Las mismas palabras que
había dicho David.
f. 18:25 Saúl
dijo: Díganle así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de
filisteos. Para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl lo
que pensaba era hacer caer a David en manos de los filisteos.
g. 18:26 Cuando
sus siervos declararon a David estas palabras. Les pareció bien la cosa a los
ojos de David, para ser yerno del rey. Y se fue antes que el plazo se
cumpliese.
5.2. David va en
busca de los prepucios de los filisteos.
a. 18:27 Se
marchó David y se fue con su gente. Y mató a doscientos hombres de los
filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a
fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.
b. 18:28 Pero
Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David. Y que su hija Mical lo
amaba.
c. 18:29 Tuvo más
temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.
d. 18:30 Salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito, que todos los siervos de Saúl. Por lo cual alcanzó mucha estima su nombre.
B. Saúl persigue
a David.
1. Jonatan avisa
a David que Saúl lo quiere matar.
a. 19:1 Habló
Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero
Jonatán hijo de Saúl amaba mucho a David.
b. 19:2 Le aviso
a David, diciéndole: Saúl mi padre procura matarte; por tanto, cuídate hasta la
mañana, quédate en un lugar oculto y escóndete.
c. 19:3 Yo saldré
y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; hablaré de ti a mi padre, y
te haré saber lo que pasa.
d. 19:4 Jonatán
habló a Saúl su padre bien de David, y le dijo: No peque el rey contra su
siervo David. Porque ninguna cosa ha cometido contra ti. Y sus obras han sido muy buenas para contigo.
e. 19:5 Porque él
tomó su vida en su mano, y mató al filisteo. Y Jehová le dio una salvación
grande a toda Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, ahora, pecarás
contra la sangre inocente, matando sin causa a David?
f. 19:6 Saúl
escuchó la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.
g. 19:7 Llamó
Jonatán a David, exponiéndole todas estas palabras. Y él mismo trajo a David a
Saúl. Y estuvo delante de él como antes.
2. David vuelve a
vencer a los filisteos y Saúl procura matarlo.
a. 19:8 Después
hubo de nuevo guerra; salió David y peleó contra los filisteos. Hiriéndolos con
gran estrago, y huyeron delante de él.
b. 19:9 Y el
espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl. Y estando sentado en su casa
tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando.
c. 19:10 Y Saúl
procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante
de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared. David huyó, y escapó aquella
noche.
2.1. Saúl busca a
David para matarlo en casa de su hija Mical.
a. 19:11 Saúl
envió luego mensajeros a la casa de David para que lo vigilase, y lo matasen a
la mañana. Pero Mical su mujer avisó a David, diciéndole: Si no salvas tu vida
esta noche, mañana caerás muerto.
b. 19:12 Saco
Mical a David agarrado colgado, bajando por una ventana. Y él se fue, huyó, se
escapó.
c. 19:13 Luego
Mical agarró una estatua, y la colocó sobre la cama. Le acomodó por cabecera
una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa.
d. 19:14 Cuando
Saúl envió mensajeros para detener a David, ella respondió: Está enfermo.
e. 19:15 Volvió
Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Tráele en la cama
para que lo mate.
f. 19:16 Cuando
los mensajeros entraron, en ese momento la estatua estaba en la cama, y una
almohada de pelo de cabra a su cabecera.
g. 19:17 En aquel
instante, Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me has engañado así, y has dejado escapar
a mi enemigo? Y Mical respondió a Saúl. Porque él me dijo: Déjame ir. Si no, yo
te mataré.
2.2. Saúl va en
busca de David en Naiot en Rama.
a. 19:18 Huyó,
por tanto, David escapó, y vino a Samuel en Ramá. Y le dijo todo lo que Saúl
había hecho con él. Él y Samuel se fueron. Y vivieron en Naiot.
b. 19:19 Y
avisaron a Saúl, diciéndole: En este momento, David está en Naiot en Ramá.
c. 19:20 En aquel
tiempo, Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una
compañía de profetas que profetizaban. Y allí estaba Samuel con ellos
dirigiéndoles. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl. Y ellos
también profetizaron.
d. 19:21 Cuando
lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl
volvió a enviar mensajeros por tercera vez. Y ellos también profetizaron.
e. 19:22 En ese
momento, él mismo fue a Ramá. Llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó
diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: En este momento están
en Naiot en Rama.
f. 19:23 Y fue a
Naiot en Ramá. Y también vino sobre él el Espíritu de Dios. Y siguió andando. Y
profetizando hasta que llegó a Naiot en Rama.
g. 19:24 Y él también se despojó de sus vestidos. Y profetizó igualmente delante de Samuel. Estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?
C. Jonathan
confirma que Saúl quiere matar a David.
1. David se
marcha de Naiot de Rama a hablar con Jonatán.
a. 20:1 Después
David huyó de Naiot en Ramá, vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo?
¿Cuál es mi maldad, o cuál es mi pecado contra tu padre, para que busque mi
vida?
b. 20:2 Él le
dijo: de ninguna manera morirás. Mira ninguna cosa hará mi padre, así sea
grande o pequeña, que no me lo cuente; ¿por qué, por tanto, me dirá mi padre
este asunto? Eso no es así.
2. Jonatán y
David planifican saber si hay maldad en Saúl.
a. 20:3 Y David
volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia
delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto Jonatán, para que no se entristezca.
Verdaderamente, vive Jehová y vive tu alma, que estoy a punto de morir.
b. 20:4 Y Jonatán
dijo a David: Lo que desea tu alma, yo lo haré por ti.
c. 20:5 Y David
respondió a Jonatán: Mira que mañana será luna nueva, y yo acostumbro a
sentarme con el rey a comer. Pero tú dejarás que me esconda en el campo hasta
la tarde del tercer día.
d. 20:6 Si tu
padre me menciona, dirás: Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su
ciudad. Porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual.
e. 20:7 Si él
dijere: está bien, entonces tendrá tu siervo paz. Pero si se enoja, sabe que
está determinada la maldad de su parte.
f. 20:8 Harás,
por tanto, misericordia con tu siervo, ya que has hecho pacto de Jehová con tu
siervo. Y si hay maldad en mí, mátame tú. Puesto que no hay necesidad de
llevarme hasta tu padre.
g. 20:9 Y Jonatán
le dijo: Nunca te suceda tal cosa; antes bien, si yo supiera que mi padre ha
determinado maldad contra ti, ¿no te lo aviso?
3. Jonatán hace
pacto con David y cómo hará para avisarle.
a. 20:10 Dijo
entonces David a Jonatán: ¿Quién me avisará si tu padre te respondiera
ásperamente?
b. 20:11 Y
Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.
c. 20:12 En aquel
tiempo dijo Jonatán a David: ¡Jehová Dios de Israel, sea testigo! Cuando le
haya preguntado a mi padre mañana a esta hora, o el día tercero. Si resultara
que es bueno para David, entonces te enviaré a avisarte.
d. 20:13 Pero si
mi padre intentara hacerte mal, Jehová haga así a Jonatán, y aun le añada, si
no te lo envió a avisar. Para que te vayas en paz. Y esté Jehová contigo, como
estuvo con mi padre.
e. 20:14 Si yo
vivo, harás conmigo la misericordia de Jehová, para que no muera.
f. 20:15 Y no
apartas tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno
por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán
sea quitado de la casa de David.
g. 20:16 Así hizo
Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de
los enemigos de David.
4. Jonatán
planifica como avisará a David si hay maldad en Saúl.
a. 20:17 Jonatán
hizo jurar a David otra vez. Porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo.
b. 20:18 Luego le
dijo Jonatán: Mañana es luna nueva, y tú serás echado de menos. Porque tu
asiento estará vacío.
c. 20:19 Estarás,
tres días, luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido, el día
que ocurrirá esto mismo. Y esperarás junto a la piedra de Ezel.
d. 20:20 Yo
tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.
e. 20:21 Luego
enviaré al criado, diciéndole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al criado:
Mira las saetas están más acá de ti, recogelas. Luego tú vendrás, porque tienes
paz, y nada malo te sucederá, vive Jehová.
f. 20:22 Pero si
yo dijera al muchacho así: Mira las saetas están más allá de ti; vete, porque
Jehová te ha enviado.
g. 20:23 En
cuanto al asunto de que tú y yo hemos hablado, esté Jehová entre nosotros dos,
para siempre.
5. Saúl en la
celebración se molesta con Jonatán por David.
a. 20:24 David,
en ese tiempo, se escondió en el campo, y cuando llegó la luna nueva, se sentó
el rey a comer pan.
b. 20:25 El rey
se sentó en su silla, como de costumbre, en el asiento junto a la pared,
Jonatán se levantó, se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David quedó
vacío.
c. 20:26 Pero
aquel día Saúl no dijo nada. Porque se preguntaba: Le habrá acontecido algo, y
no está limpio; de seguro no está purificado.
d. 20:27 Al
siguiente día, el segundo día de la luna nueva, aconteció también que el
asiento de David estaba vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha
venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer?
e. 20:28 Jonatán
respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir a Belén,
f. 20:29
Diciendo: Te ruego que me dejes ir. Porque nuestra familia celebra el
sacrificio en la ciudad, y mi hermano me ha invitado. Por tanto, si he hallado
gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos. Por esta
razón no ha venido a la mesa del rey.
g. 20:30 Entonces
se molestó Saúl contra Jonatán y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso
no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí, para confusión tuya, y para
confusión de la vergüenza de tu madre?
6. Saúl le
expresa a Jonatán porque quiere matar a David.
a. 20:31 Porque
todo el tiempo que el hijo de Isaí viviera sobre la tierra, ni tú estarás
firme, ni tu reino. Envía en este momento, ahora, y tráemelo, porque lo mataré.
b. 20:32 Jonatán
respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?
c. 20:33
Enseguida Saúl le arrojó una lanza para herirlo. Donde entendió Jonatán que su
padre estaba resuelto a matar a David.
d. 20:34 Se
levantó Jonatán de la mesa con una gran molestia, y no comió pan el segundo día
de la luna nueva; porque tenía dolor a causa de David. Porque su padre le había
afrentado.
e. 20:35 Al otro
día, en la mañana, salió Jonatán al campo, al tiempo señalado con David, y con
él un muchacho pequeño.
7. Jonatán y
David lloran juntos por la maldad de Saúl.
a. 20:36 Dijo al
muchacho: Corre y busca las saetas, que yo tiraré. Y cuando el muchacho iba
corriendo, él tiraba la saeta de modo que pasara más allá de él.
b. 20:37 Llegando
el muchacho adonde estaba la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán gritó al
muchacho, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti?
c. 20:38 Y volvió
a gritar Jonatán tras el muchacho: Corre, apresúrate, no te pares. Y el
muchacho de Jonatán recogió las saetas. Y vino a su señor.
d. 20:39 Pero
ninguna cosa entendió el muchacho; solamente Jonatán y David entendían de qué
se trataba.
e. 20:40 Luego
dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad.
f. 20:41 Después
que el muchacho se retiró, se levantó David del lado del sur. Y se inclinó tres
veces postrándose hasta la tierra. Y besándose el uno al otro, lloraron el uno
con el otro. Y lloró más David.
g. 20:42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz. Porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo. Entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Él se levantó y se fue. Y Jonatán entró en la con nosotros dos, para siempre.
D. David huye de Saúl.
1. David va al
sacerdote Ahimelec, para que le de pan.
a. 21:1 David se
fue a Nob, al sacerdote Ahimelec. Ahimelec se sorprendió de su encuentro, y le
dijo: ¿Cómo vienes tú solo, y nadie viene contigo?
b. 21:2 Respondió
David al sacerdote Ahimelec: El rey me encomendó un asunto. Y me dijo: Nadie
sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y lo que te he encomendado. Y yo
les señalé a los criados un cierto lugar.
c. 21:3 Ahora en
este momento ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas.
d. 21:4 El
sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la mano, solamente
tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados se han guardado al menos de
mujeres.
e. 21:5 David
respondió al sacerdote, y le dijo: En verdad las mujeres han estado lejos de
nosotros ayer y anteayer; cuando yo salí, ya los vasos de los jóvenes eran
santos. Aunque el viaje es profano. ¿Cuánto más no serán santos hoy sus vasos?
f. 21:6 Así el
sacerdote le dio el pan sagrado. Porque allí no había otro pan sino los panes
de la proposición, los cuales habían sido quitados de la presencia de Jehová.
Para poner panes calientes el día que aquéllos fueron quitados.
g. 21:7 Estaba
allí aquel día, detenido delante de Jehová, uno de los siervos de Saúl, cuyo
nombre era Doeg, edomita, el principal de los pastores de Saúl.
2. David pide una
espada a Ahimelec y le da la de Goliat.
a. 21:8 David
dijo a Ahimelec: ¿No tienes aquí a la mano lanza o espada? Porque no tomé en mi
mano mi espada ni mis armas. Por cuanto el rey se había apresurado a dar orden
para matarme.
b. 21:9 El
sacerdote respondió: La espada de Goliat el filisteo, al que tú venciste en el
valle de Ela, está aquí envuelta en un velo detrás del efod; si quieres
tomarla. Tómala; porque aquí no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como
ella; dámela.
3. David al rey
Aquis, le teme y se hace el loco.
a.
21:10 Levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a
Aquis rey de Gat.
b. 21:11 Los
siervos de Aquis le dijeron: ¿No es este David, el rey de la tierra? ¿no es
éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: ¿Hirió Saúl a sus miles, y
David a sus diez miles?
c. 21:12 David
puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat.
e. 21:13 Cambió
su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos. Y
escribía en las frontales de las puertas. Y dejaba correr la saliva por su
barba.
f. 21:14 Dijo
Aquis a sus siervos: Han visto que este hombre es demente; ¿por qué lo han
traído donde estoy yo?
g. 21:15 ¿Acaso me faltan locos? ¿Para que hayan traído a éste que se hiciese el loco delante de mí? ¿Ha de entrar éste en mi casa?
E. David huye a
la cueva de Adulam.
1. Los padres de
David y la gente lo siguen a él.
a. 22:1 Yéndose
luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la
casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.
b. 22:2 Se
juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos
los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo
consigo como cuatrocientos hombres.
2. David lleva a
Mizpa a sus padres para que lo cuiden.
a. 22:3 Y se fue
David de allí a Mizpa de Moab. Dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y
mi madre estén con ustedes, hasta que sepa lo que Dios hará conmigo.
b. 22:4 Los
trajo, en ese momento, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él, todo
el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.
c. 22:5 Pero el
profeta Gad dijo a David: No te quedes en este lugar fuerte; anda y vete a la
tierra de Judá. David se fue, y vino al bosque de Haret.
3. Doeg dice a
Saúl que vio a David en Nob.
a. 22:6 Oyó Saúl
que se habían enterado donde estaba David y de los que estaban con él. Y Saúl
estaba sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco sobre un alto. Tenía su lanza
en su mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él.
c. 22:7 Y dijo
Saúl a sus siervos que estaban alrededor de él: Oigan en esta hora, hijos de
Benjamín: ¿Les dará también a todos ustedes el hijo de Isaí tierras y viñas?
¿Les hará a todos ustedes jefes de millares y jefes de centenas?
d. 22:8 Para que
todos ustedes hayan conspirado contra mí, y no haya quien me comunique cómo mi
hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de ustedes que se apiade
de mí. Y me diga cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí, para que me
aceche, ¿tal como hoy lo hace?
e. 22:9 En ese
momento, Doeg edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, le
respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a Ahimelec hijo de
Ahitob.
f. 22:10 El cual
consultó por él a Jehová y le dio provisiones. Y también le dio la espada de
Goliat el filisteo.
g. 22:11 El rey
envió a buscar al sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob. Y por toda la casa de su
padre, los sacerdotes que estaban en Nob. Y todos acudieron al rey.
F. Saúl mata a
los habitantes de la ciudad de Nob.
1. Saúl mata a
los sacerdotes de Nob.
a. 22:12 Saúl le
dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Estoy aquí, mi señor.
b. 22:13 Le dijo
Saúl: ¿Por qué has conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí? Cuando le diste
pan, espada, y consultaste por él a Dios. Para que hoy se haya levantado contra
mí y me vigilas. ¿Cómo lo estás haciendo hoy en día?
c. 22:14 Entonces
Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel
como David? ¿También es yerno del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en
tu casa?
d. 22:15 ¿He
comenzado yo desde hoy a consultar por él a Dios? Lejos está de mí; y no culpe
el rey de alguna cosa a tu siervo, ni a toda la casa de mi padre. Porque tu
siervo ninguna cosa sabe de este asunto, así sea grande o pequeña.
e.
22:16 El rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre.
f. 22:17 En ese
momento dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él. Vayan
y matad a los sacerdotes de Jehová. También la mano de ellos está con David.
Porque sabiendo ellos que huía, no me lo avisaron. Pero los siervos del rey no
quisieron extender sus manos. Para matar a los sacerdotes de Jehová.
g. 22:18 En ese
momento dijo el rey a Doeg: Ve tú, y arremete contra los sacerdotes. Doeg el
edomita, se arremetió contra los sacerdotes, matando en aquel día a ochenta y
cinco varones, que vestían efod de lino.
2. Saúl mata a
los habitantes de Nob, y Abiatar escapa.
a. 22:19 Nob,
ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres,
niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de
espada.
b. 22:20 Pero uno
de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó. Y huyó
tras David.
c. 22:21 Abiatar avisó
a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová.
d. 22:22 Dijo
David a Abiatar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg el edomita, él le iba
avisar a Saúl. Yo he ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu
padre.
e. 22:23 Quédate conmigo, no temas. Puesto que conmigo estarás a salvo; quien busca mi vida, también buscará la tuya.
G. Los filisteos
atacan a Keila.
1. Los filisteos
roban los campos de Keila.
a. 23:1 Avisaron
a David, diciendo: He aquí que los filisteos combaten a Keila, y roban los
campos.
b. 23:2 David
consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová
respondió a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila.
2. Los filisteos
atacan a Keila y David la liberta.
a. 23:3 Pero los
que estaban con David le dijeron: En este momento, nosotros estamos aquí en
Judá con miedo; ¿cuánto más si fuéramos a Keila, contra el ejército de los
filisteos?
b. 23:4 Entonces
David volvió a consultar a Jehová. Jehová le respondió y dijo: Levántate,
desciende a Keila. Puesto que yo entregaré en tus manos a los filisteos.
c. 23:5 Se
dispuso a ir, David con sus hombres a Keila. Y peleó contra los filisteos, y se
llevó sus ganados. Causó una derrota grande; y libró David a los de Keila.
3. Saúl va a
Keila a buscar a David.
a. 23:6 Aconteció
cuando Abiatar hijo de Ahimelec huyó siguiendo a David a Keila, se fue con el
efod en su mano.
b. 23:7 Avisaron
a Saúl que David estaba en Keila. Entonces dijo Saúl: Dios lo ha entregado en
mi mano. Porque se ha encerrado, entrando en la ciudad con puertas y
cerraduras.
c. 23:8
Convocando Saúl a todo el pueblo a la batalla, para ir a Keila. Para sitiar a
David y a sus hombres.
d. 23:9 Pero
David entendiendo, que Saúl ideaba mal contra él, dijo a Abiatar sacerdote:
Trae el efod.
e. 23:10 Dijo
David: Jehová Dios de Israel, tu siervo ha entendido que Saúl trata de venir
contra Keila, a destruir la ciudad por mí causa.
f. 23:11 ¿Me
entregarán los vecinos de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído tu
siervo? Jehová Dios de Israel, te ruego que lo declares a tu siervo. Y Jehová
dijo: Sí, descenderá.
g. 23:12 Dijo
luego David: ¿Me entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos
de Saúl? Y Jehová respondió: Los entregarán.
4. David se va de
Keila y Saúl lo buscaba todos los días.
a. 23:13 David en
ese tiempo se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de
Keila. Y anduvieron de un lugar a otro. Le avisaron a Saúl la noticia de que
David había logrado escaparse de Keila, y desistió de salir.
b. 23:14 David se
quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto
de Zif. Y Saúl lo buscaba todos los días. Pero Dios no lo entregó en sus manos.
c. 23:15 Viendo,
pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se quedó en Hores, en el
desierto de Zif.
d. 23:16 Se
levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores. Y fortaleció su mano en
Dios.
e. 23:17 Le dijo:
No temas, porque no te hallará la mano de Saúl, mi padre. Y tú reinarás sobre
Israel. Y yo seré segundo después de ti. Y aun mi padre Saúl lo sabe.
f. 23:18 Y ambos
hicieron pacto delante de Jehová. Y David se quedó en Hores. Y Jonatán volvió a
su casa.
g. 23:19 Después
subieron los de Zif para decirle a Saúl en Gabaa: ¿No está David escondido en
nuestra tierra en las peñas de Hores, en el collado de Haquila, que está al sur
del desierto?
5. Saúl va en
busca de David Zif.
a. 23:20 Por
tanto, rey, desciende pronto ahora, conforme a tu deseo, y nosotros lo
entregaremos en la mano del rey.
b. 23:21 Saúl
dijo: Benditos sean ustedes de Jehová, que han tenido compasión de mí.
c. 23:22 Vallan,
por consiguiente, en este momento y asegúrense bien, cual es el lugar donde se
esconde. Y quién lo haya visto allí. Porque me han dicho que él es demasiado
astuto.
d. 23:23
Observen, y luego, me informan de todos los escondites donde se oculta. Y
vuelvan aquí, con una información real. Y yo me iré con ustedes. Si él
estuviera en la tierra. Yo le buscaré entre todos los millares de Judá.
e. 23:24 Ellos se
levantaron, y se fueron a Zif delante de Saúl. Pero David y su gente estaban en
el desierto de Maón, en el Arabá al sur del desierto.
f. 23:25 Se fue
Saúl con su gente a buscarlo. Pero avisaron a David, descendió a la peña, y se
quedó en el desierto de Maón. Cuando Saúl oyó esto, siguió a David al desierto
de Maón.
g. 23:26 Saúl iba
por un lado del monte. Y David con sus hombres por el otro lado del monte. Y
David se daba prisa para escapar de Saúl. Pero Saúl y sus hombres habían
encerrado a David. Y a su gente para capturarlos.
h. 23:27 Vino un
mensajero a Saúl, diciendo: te vienes luego, porque los filisteos
repentinamente están en el país.
i. 23:28
Desistió, por tanto, Saúl de perseguir a David. Y partió contra los filisteos.
Por esta causa pusieron a aquel lugar por nombre Sela-hama-lecot.
j. 23:29 En ese tiempo David se fue de allí y habitó en los lugares fuertes de En-gadi.
V. Saúl busca a David a toda costa para
matarlo.
A. Saúl busca a
David para matarle.
1. Saúl sale a buscar a David en el desierto de En-gadi.
a. 24:1
Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron, diciendo: Mira
David está en el desierto de En-gadi.
b. 24:2. Y
llevando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel. Fue en busca de David
y de sus hombres. Por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses.
c. 24:3. Y cuando
llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en
ella para cubrir sus pies. David y sus hombres estaban sentados en los rincones
de la cueva.
d. 24:4. Entonces
los hombres de David le dijeron: Sucede que este día, es el que te dijo Jehová;
Puesto que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere. Y
se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl.
e. 24:5 Después
de esto se turbó el corazón de David. Porque había cortado la orilla del manto
de Saúl.
f. 24:6 Y dijo a
sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de
Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.
g. 24:7 Así
reprimió David a sus hombres con palabras, y no les permitió que se levantasen
contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino.
2. David le
rectifica a Saúl que él no busca el mal para él.
a. 24:8 También
David se levantó después, y saliendo de la cueva gritó detrás de Saúl,
diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su
rostro a tierra, e hizo reverencia.
b. 24:9 Y dijo
David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de los que dicen: ¿Mira que David
procura tu mal?
c. 24:10 En este
mismo momento, tus ojos han visto cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en
la cueva. Y me dijeron que te matase. Pero te perdoné. Porque dije: No
extenderé mi mano contra mi señor. Porque es el ungido de Jehová.
d 24:11 Y mira,
padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano. Porque yo corté la orilla de
tu manto, y no te maté. Conoce, por tanto, y ve que no hay mal ni traición en
mi mano, ni he pecado contra ti. Sin embargo, tú andas cazando mi vida para
quitármela.
e. 24:12 Juzgue
Jehová entre tú y yo. Y me vengue de ti Jehová. Pero mi mano no será contra ti.
f. 24:13 Como
dice el proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad; así que mi
mano no será contra ti.
g. 24:14 ¿Tras
quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A
una pulga?
h. 24:15 Jehová,
por consiguiente, será juez, él juzgará entre tú y yo. El vea y sustente mi
causa. Y me defenderá de tu mano.
i. 24:16
Aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, Saúl dijo: ¿No
es esta la voz tuya, hijo mío David? Y alzó Saúl su voz y lloró.
3. Saúl declara a
David justo ante él, porque no lo mató.
a. 24:17 Dijo a
David: Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndome yo
pagado con mal.
b. 24:18 Tú has
mostrado hoy que has hecho conmigo el bien. Porque no me has dado muerte,
aunque Jehová me ha entregado en tu mano.
c. 24:19 Porque
¿quién hallará a su enemigo, y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con
bien, por lo que en este día has hecho conmigo.
d. 24:20 Y ahora,
como yo entiendo que tú has de reinar. Y que el reino de Israel ha de ser en tu
mano firme y estable,
e. 24:21 Júrame,
en este momento, de inmediato por Jehová, que no destruirás mi descendencia
después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre.
f. 24:22 En ese tiempo, David juró a Saúl. Y se fue Saúl a su casa. Y David y sus hombres subieron al lugar fuerte.
B. Muere Samuel y
David pide provisiones a Nabal.
1. Samuel muere.
25:1 Murió
Samuel, y se reunió todo Israel. Lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en
Ramá. Se dispuso David y se fue al desierto de Parán.
2. David envía a
pedir provisiones a Nabal.
a. 25:2 Y en Maón
había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, tenía
tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en
Carmel.
b. 25:3 Aquel
varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen
entendimiento y de hermosa apariencia. Pero el hombre era duro y de malas
obras. Y era del linaje de Caleb.
c. 25:4 Y oyó
David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
d. 25:5 Entonces
envió David diez jóvenes diciéndoles: Suban a Carmel y vayan a Nabal. Salúdalo
en mi nombre.
e. 25:6 Y díganle
así: La paz sea contigo, con tu familia, y todo cuanto tienes.
f. 25:7 He sabido
que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les
tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel.
g. 25:8 Pregunta
a tus criados, y ellos te lo dirán. Por tanto, estos jóvenes hallen gracia
delante de ti. Porque hemos venido en un buen día. Te ruego que le des lo que
tuvieres al alcance de tu mano a tus siervos. Y a tu hijo David.
2.1. Nabal le
niega la provisión a David y a sus hombres.
a. 25:9 Cuando
llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras
en nombre de David, y callaron.
b. 25:10 Y Nabal
respondió a los jóvenes enviados por David, diciéndoles: ¿Quién es David, y
quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy, que huyen de sus señores.
c. 25:11 ¿He de
agarrar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis
esquiladores? ¿Para darla a hombres que no sé de dónde son?
d. 25:12 Y los
jóvenes que había enviado David se devolvieron por su camino. Vinieron y
dijeron todas estas palabras a David.
e. 25:13 Entonces
David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Se ciñó cada uno su espada
y también David se ciñó su espada. Subieron tras David como cuatrocientos
hombres, y dejaron doscientos con el equipaje.
2.2. Los siervos
de Nabal le avisan a Abigail lo que hizo Nabal.
a. 25:14 Pero uno
de los criados avisó a Abigail mujer de Nabal, diciendo: Mira David envió
mensajeros del desierto que saludaran a nuestro amo, y él los ha menospreciado.
b. 25:15 Aquellos
hombres han sido muy buenos con nosotros, nunca nos trataron mal, ni nos faltó
nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo.
c. 25:16 Ellos
fueron una protección, para nosotros de día y de noche, todos los días que
hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
d. 25:17 En este
momento te pedimos que reflexiones y ve cómo vas a hacer. Porque contra nuestro
amo y contra toda su casa, se acerca destrucción. Él es un hombre tan perverso, que nadie puede
hablarle.
e. 25:18 luego
Abigail recogió doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas,
cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, doscientos panes de
higos secos, y lo cargó todo en los asnos.
f. 25:19 Y dijo a
sus criados: vayan delante de mí, y yo luego los seguiré. Y nada le comunicó a
su marido Nabal.
g. 25:20 Y
montándose en un asno, descendió por una parte secreta del monte. En aquel
momento, David y sus hombres venían frente a ella. Y ella salió al encuentro.
h. 25:21 David
había dicho: Verdaderamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el
desierto, sin que nada se le haya perdido de todo cuento tiene. Y él me ha
vuelto el mal por el bien.
i. 25:22 Así haga
Dios a los enemigos de David y aun les añada, que, de aquí a mañana, de todo lo
que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.
3. Abigail sale
al encuentro de David y habla con él.
a. 25:23 Y cuando
Abigail vio a David, se bajó rápidamente del asno. Y arrodillándose sobre su
rostro delante de David, se inclinó a la tierra.
b. 25:24
Echándose a sus pies, le dijo: Señor mío, el pecado sea sobre mí. Pero te ruego
que permitas que tu sierva te hable, y escuches las palabras de tu sierva.
c. 25:25 No le
haga caso por los momentos, mi señor, a ese hombre perverso, de Nabal. Porque
conforme a su nombre, así es él. Él se llama Nabal, y se aferra a ser
insensato. Pero yo, tu sierva, no vi a los jóvenes que tú enviaste.
d. 25:26 Ahora en
este momento, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te impida
venir a derramar sangre. Y vengarte por tu propia mano. Sean, en este instante,
como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran el mal contra mi señor.
f. 25:27 Acepta
este presente que tu sierva ha traído a mi señor, y dales a los hombres que
siguen a mi señor.
g. 25:28 Yo te
ruego que perdones a tu sierva esta ofensa. Porque Jehová de verdad hará su
casa estable a mi señor. Por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová. Y en
ti no se ha hallado mal. En todos los días de tu vida.
h. 25:29 Aunque
alguien se haya levantado, para perseguirte y atentar contra tu vida. Con todo,
la vida de mi señor será ligada a los que viven delante de Jehová tu Dios. Y él
arrojará la vida de sus enemigos. Así como se arrojan con éxito piedra con una
honda.
i. 25:30 Y
acontecerá, que cuando Jehová haga con mi señor, conforme a todo el bien que ha
hablado de ti. Y te establezca por príncipe sobre Israel,
j. 25:3 En ese
tiempo, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber
derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, por
tanto, mi señor, y cuando le vaya bien por Jehová a mi señor, acuérdate de tu
sierva.
3.1. David
respeta las palabras de Abigail.
a. 25:32 Y dijo
David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió, para que me
encuentres hoy.
b. 25:33 Bendito
sea tu razonamiento, y tú seas bendita, que hoy me has impedido de ir a
derramar sangre, y a vengarme por mi propia cuenta.
c.
25:34 Porque vive Jehová Dios de Israel, que me ha defendido de hacerte mal,
que, si no te hubieras apresurado en venir a mi encuentro, de aquí a mañana, no
le hubiera quedado con vida a Nabal ni siquiera un varón.
d. 25:35 Recibió
David de su mano lo que le había traído. Diciéndole: Sube en paz a tu casa, y
mira que he oído tu voz. Y te respeto.
4. Abigail habla
con Nabal y le da un paro en el corazón.
a. 25:36
Abigail regresó a Nabal. Y ese momento él tenía un banquete en su casa, como un
banquete de rey. Y el corazón de Nabal estaba alegre. Y estaba completamente
ebrio. Por ese motivo ella no le dijo nada, hasta el siguiente día.
b. 25:37 Pero por
la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le
refirió su mujer estas cosas. Y su corazón se desmayó, dándole un paro
cardiaco.
5. David se
entera de la muerte de Nabal y envía a buscar a Abigail.
a. 25:38 Diez
días después, Nabal se murió.
b.
25:39 Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que
juzgó mi causa de haberse enfrentado Nabal a mí. Y ha
preservado del mal a su siervo. Y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su
propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail. Para tomarla por su
mujer.
c. 25:40 Y los
siervos de David vinieron a Abigail en Carmel. Y hablaron con ella, diciéndole:
David nos ha enviado ante ti. Para que seas su mujer.
d. 25:41 Y ella
se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: Mira aquí está tu sierva,
que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor.
e. 25:42 Y
levantando luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno.
Siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.
f. 25:43 También
seleccionó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.
g. 25:44 Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.
C. Avisan a Saúl
que David se esconde en Zif.
1. Los zifeos avisaron a Saúl que David está en el desierto de Zif.
a. 26:1
Vinieron los zifeos a Saúl en Gabaa, diciendo: ¿No está David escondido en el
collado de Haquila, al oriente del desierto?
b.
26:2 Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo
tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de
Zif.
c.
26:3 Y acampó Saúl en el collado de Haquila, que está al oriente del desierto,
junto al camino. Y estaba David en el desierto. Y entendió que Saúl le seguía
en el desierto.
d.
26:4 David, por tanto, envió espías, y supo con certeza que Saúl había venido.
e.
26:5 Se levantó David, viniendo al sitio donde Saúl había acampado. Miró David
el lugar donde dormían Saúl y Abner, hijo de Ner,
general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en el campamento. Y el pueblo
estaba acampado en derredor de él.
f.
26:6 Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de
Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: Yo
descenderé contigo.
g.
26:7 David, en ese momento, y Abisai fueron de noche al ejército. En ese lugar
estaba Saúl tendido durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a
su cabecera. Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él.
2.
David perdona nuevamente a Saúl.
a.
26:8 Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu
mano. Por consiguiente, déjame que le hiera con la lanza, y lo clavaré en la tierra de un golpe. Y no le daré un segundo golpe.
b.
26:9 David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano
contra el ungido de Jehová, y será inocente?
c.
26:10 Además dijo David: Vive Jehová, que, si Jehová no lo hiriere, o su día
llegue para que muera, o en una batalla perezca.
d.
26:11 Guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma
ahora la lanza que está a su cabecera, la vasija de agua, y vámonos.
e.
26:12 Se llevó, en ese momento, David la lanza, la vasija de agua de la
cabecera de Saúl, y se fueron. Y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni vigilará. Porque todos dormían. Ya que un sueño profundo enviado de
Jehová había caído sobre ellos.
f.
26:13 Entonces pasó David al lado opuesto, y se detuvo en la cumbre del monte a
lo lejos, habiendo una gran distancia entre ellos.
g.
26:14 David gritó al pueblo, y a Abner hijo de Ner,
diciéndole: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres
tú que gritas al rey?
3.
David avisa a Saúl que nuevamente no lo ha matado.
a.
26:15 Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en
Israel? ¿Por qué, entonces, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del
pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey.
b.
26:16 Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que son dignos de muerte.
Porque no han guardado a su señor, al ungido de Jehová. Mira, por consiguiente,
dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera.
c.
26:17 Conociendo Saúl la voz de David, dijo: ¿No es esta tu voz, hijo mío
David? Y David respondió: Es mi voz, mí señor rey.
d.
26:18 Dijo: ¿Por qué persigue mi señor así a su siervo? ¿Qué he
hecho? ¿Qué mal he cometido?
e.
26:19 Ruego, por tanto, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su
siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte él la ofrenda. Pero si fueren
hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová. Porque me han
arrojado hoy. Para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y
sirve a dioses ajenos.
f.
26:20 No caiga, por tanto, en esta hora mi sangre en tierra delante de Jehová.
Porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue
una perdiz por los montes.
g.
26:21 Entonces dijo Saúl: He pecado; vuélvete, hijo mío David, que ningún mal
te haré más. Porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. Así que
yo he hecho neciamente, y me he equivocado grandemente.
4.
David enseña las pruebas y Saúl lo declara justo nuevamente.
a. 26:22 David respondió y dijo: Aquí está la lanza del rey;
pase acá uno de los criados y recogela.
b.
26:23 Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad. Puesto que Jehová te
había entregado hoy en mi mano. Pero yo no quise atentar contra el ungido de
Jehová.
c.
26:24 Por tanto, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea
mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.
d. 26:25 Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerán. En ese momento David se fue por su camino. Y Saúl se fue al suyo.
D. David pide a
Aquis en Gat una tierra para vivir.
1.
David se va a tierra de los filisteos por causa de Saúl.
a.
27:1 Dijo luego David en su corazón: Al fin y al cabo, seré yo muerto algún día
por la mano de Saúl. Nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de
los filisteos. Para que Saúl no se ocupe de mí. Y no me ande buscando más, por
todo el territorio de Israel; así escaparé de su mano.
b.
27:2 Se levantó, en ese momento, David, y con los seiscientos hombres que tenía
consigo se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat.
c.
27:3 Habitó David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada uno con su familia;
David con sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de
Nabal el de Carmel.
d.
27:4 Saúl se enteró de la noticia de que David había huido a Gat, y no lo buscó
más.
e.
27:5 David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, dame un lugar en
alguna de las aldeas. Para que habite allí. Puesto que ¿por qué ha de morar tu
siervo contigo en la ciudad real?
2.
Aquis refugia a David con su gente en Siclag.
a.
27:6 Aquis le dio aquel día a Siclag. Por lo cual Siclag vino a ser de los
reyes de Judá hasta hoy.
b.
27:7 Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos,
un año y cuatro meses.
c.
27:8 Subía David con sus hombres, haciendo incursiones contra los gesuritas,
los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban largo tiempo en la
tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.
d.
27:9 Asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; llevándose
las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos, las ropas, y regresaba a Aquis.
e.
27:10 Y decía Aquis: ¿Dónde has merodeado hoy? Y David
decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los
ceneos.
f.
27:11 Ni hombre, ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat.
Diciendo: No sea que avisen que fuimos nosotros que lo hicimos o esto hizo
David. Y esta fue su costumbre, todo el tiempo que moró en la tierra de los
filisteos.
g. 27:12 Aquis creía a David, diciendo: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo.
E. Saúl habla con
Samuel al consultar a una bruja.
1. Saúl tiene miedo de los
filisteos y consulta a una adivina.
a.
28:1 Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para
pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir
conmigo a campaña, tú y tus hombres.
b.
28:2 Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y
Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante
toda mi vida.
c.
28:3 Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado. Y le habían
sepultado en Ramá, su ciudad. Ya Saúl había arrojado de la tierra a los
encantadores y adivinos.
d.
28:4 Se juntaron, en ese tiempo, los filisteos, vinieron y acamparon en Sunem.
Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa.
e.
28:5 Cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su
corazón en grandemente.
f.
28:6 Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni
por Urim, ni por profetas.
g.
28:7 Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscame una mujer que tenga espíritu de
adivinación. Para que yo acuda a ella y por medio de ella yo pregunte. Y sus
criados le respondieron: Mira hay una mujer en Endor, que tiene espíritu de
adivinación.
2. Saúl se
disfrazó para consultar a una adivina.
a.
28:8 Se disfrazó Saúl, cambiándose por otros vestidos. Y se fue con dos
hombres.
Y
vinieron a aquella mujer de noche. Y él le dijo: Yo te ruego que me adivines
por el espíritu de adivinación, y me hagas aparecer a quien yo te dijere.
b.
28:9 Y la mujer le dijo: Mira tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de
la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, entonces, pones tropiezo
a mi vida, para que me hagas morir?
c.
28:10 En ese momento Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que, por
esto, nada malo te pasará.
d.
28:11 La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme
venir a Samuel.
e.
28:12 Viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a
Saúl, diciendo:
f.
28:13 ¿Por qué me has engañado? Puesto que tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No
temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: En este momento veo dioses
que suben de la tierra.
g.
28:14 Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene,
cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el
rostro a tierra, hizo gran reverencia.
3.
Samuel habló a Saúl.
a.
28:15 Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl
respondió: Estoy muy angustiado. Porque los filisteos pelean contra mí. Y Dios
se ha apartado de mí. Y no me responde más, ni por medio de profetas, ni por
sueños. Por esto te he llamado. Para que me declares lo que tengo que hacer.
b.
28:16 Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha
apartado de ti y es tu enemigo?
c.
28:17 Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí. Jehová ha quitado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu compañero, David.
d.
28:18 Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira
contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho hoy esto.
e.
28:19 Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos. Y
mañana estarás conmigo, tú y tus hijos. Y Jehová entregará también al ejército
de Israel en mano de los filisteos.
f.
28:20 Entonces Saúl cayó en tierra, aunque era grande. Y tuvo gran temor por
las palabras de Samuel. Y estaba sin fuerzas. Porque en todo aquel día y
aquella noche no había comido pan.
g.
28:21 En ese momento la mujer se acercó a Saúl, y viéndolo turbado en
grandemente, le dijo: Mira que tu sierva ha obedecido a tu voz, he arriesgado
mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho.
4. La
adivina y sus siervos convencen a Saúl que
coma y se vaya.
a.
28:22 Te ruego, que tú también oigas la voz de tu sierva, yo le serviré un bocado de pan para que coma, a fin de que
cobre fuerza, y sigas su camino.
b.
28:23 Y él se rehusó diciendo: No comeré. Pero
porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se
levantó, pronto del suelo, y se sentó sobre una cama.
c.
28:24 Aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual
luego mató. Agarró harina y la amasó. Y coció
panes sin levadura.
d. 28:25 Lo trajo a Saúl y a sus siervos. Después de comer, se levantaron, y se fueron aquella noche.
F. A David le
impiden ir con Aquis a la guerra contra Israel.
1. Los filisteos impiden a Aquis ir con David a la guerra.
a.
29:1 Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a
la fuente que está en Jezreel.
b.
29:2
Cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista
a sus compañías de ciento y de mil hombres. David y sus hombres iban en la retaguardia con
Aquis.
c.
29:3 Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y
Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado
conmigo por días y años? ¿Y no he hallado fallas en él, desde el día que está
conmigo hasta hoy?
d.
29:4 Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le
dijeron: Despide a este hombre. Para que se vuelva al lugar que le señalaste. Y
no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva
enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con
las cabezas de estos hombres?
e.
29:5 ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas,
diciendo: Saúl hirió a sus miles, ¿Y David a sus diez miles?
f.
29:6 Y Aquis llamó a David diciéndole: Vive Jehová, que tú has sido recto. Que
me ha parecido bien tu salida y tu entrada en el campamento conmigo. Y que
ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste conmigo hasta hoy.
Pero a los ojos de los príncipes no agrada.
g. 29:7 Vuélvete, pues, y vete en paz, para no desagradar a los príncipes de los
filisteos.
h.
29:8 Y David respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu siervo
desde el día que estoy contigo hasta hoy?
¿Para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?
2.
Aquis le dice a David que se marche y no vaya a la guerra.
i.
29:9 Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis ojos,
como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: No vengas con nosotros a la batalla.
j.
29:10 Levántate, porque, en la mañana, tú y los siervos de tu
señor que han venido contigo. Levántense al amanecer y márchense.
k. 29:11 Se levantó David de mañana, él y sus hombres. Para irse y volver a la tierra de los filisteos. Y los filisteos fueron a Jezreel.
G. Cautivan a
todas las mujeres y a los niños en Siclag.
1. Los amalecitas se llevan a todas las mujeres y los hijos.
a.
30:1 Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec
habían invadido el Neguev y a Siclag. Habían asolado a Siclag y le habían
prendido fuego.
b.
30:2 Se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí,
desde el menor hasta el mayor. Pero a nadie habían dado muerte, sino se los
habían llevado al seguir su camino.
c.
30:3 Vino, en aquel tiempo David con los suyos a la ciudad. La encontraron
quemada, y no estaban sus mujeres, ni sus hijos e hijas,
se lo habían llevado cautivos.
d.
30:4 En ese momento David y la gente que con él estaba alzaron su voz y
lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
e.
30:5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de
Nabal el de Carmel, también se las llevaron cautivas.
f.
30:6 Y David se angustió mucho. Porque el pueblo hablaba de apedrearlo. Puesto
que todo el pueblo estaba amargado, cada uno por
sus hijos y por sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehová, su Dios.
g.
30:7 Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me
acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David.
2.
Jehová responde a David sobre librar a los cautivos.
a.
30:8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores?
¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás,
y de cierto librarás a los cautivos.
b.
30:9 Partió, en ese momento, David, él y los seiscientos hombres que estaban
con él. Y llegaron hasta el torrente de Besor, donde algunos se quedaron.
c.
30:10 Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron
atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.
d.
30:11 Hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, le
dieron pan, comió, y le dieron a beber agua.
e.
30:12 Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de
pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan
ni bebido agua durante tres días y tres noches.
f.
30:13 Y David le preguntó: ¿De quién tú eres, y de dónde
eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y mi amo me
dejó hace tres días, porque yo estaba enfermo.
g.
30:14 Puesto que hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los
cereteos, y de Judá. Y al Neguev de Caleb. Y pusimos fuego a Siclag.
3.
David recupera a los cautivos y todo lo que le habían quitado.
a.
30:15 Le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios
que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo. Y yo te llevaré a esa
gente.
b.
30:16 Lo llevó, en ese tiempo. Y estaban dispersados sobre toda aquella tierra,
comiendo, bebiendo y haciendo fiesta. Por todo aquel gran botín que habían
agarrado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.
c.
30:17 Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente;
y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los
camellos y huyeron.
d.
30:18 Libró David todo lo que los amalecitas habían agarrado, y asimismo
libertó David a sus dos mujeres.
e.
30:19 Y no les faltó ninguna cosa, chica ni grande, así de hijos como de hijas,
del robo, y de todas las cosas que les habían quitado; todo lo recuperó David.
f.
30:20 Agarro también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo
todo delante, decían: Este es el botín de David.
g.
30:21 Regreso David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no
habían podido seguir a David. A los cuales ellos le dijeron que se quedaran en
el torrente de Besor. Y ellos salieron a recibir a David. Y al pueblo que con
él estaba. Y cuando David llegó, la gente les saludó con paz.
4.
Los hombres malos y perversos no querían compartir el botín.
a.
30:22 Por otro lado, todos los malos y perversos de entre los que habían ido
con David. Le reprochan, porque no fueron con nosotros, no
les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos.
Que los agarren y se vayan.
b.
30:23 David les dijo: No hagan eso, mis hermanos, de lo que nos ha dado Jehová,
quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que
vinieron contra nosotros.
c.
30:24 ¿Y quién los escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que
desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el equipaje;
les tocará parte igual.
5.
David envía del botín a los ancianos de Judá.
a.
30:25 Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta
hoy.
b.
30:26 Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá,
sus amigos, diciendo: Les envió un presente para ustedes del botín de los
enemigos de Jehová.
c.
30:27 Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir,
d.
30:28 En Aroer, en Sifmot, en Estemoa,
e.
30:29 En Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo,
f.
30:30 En Horma, en Corasán, en Atac,
g. 30:31 En Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.
H. Muerte de Saúl
y de sus hijos.
1.
Los filisteos matan a los hijos de Saúl y lo hieren a él.
a.
31:1 Los filisteos, entre tanto, pelearon contra Israel, y los de Israel
huyeron delante de los filisteos. Y cayeron muertos en el monte de Gilboa.
b.
31:2 Siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos. Mataron a Jonatán, a
Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.
c.
31:3 Y la batalla contra Saúl cobró fuerza, las
flechas le alcanzaron y tuvo gran temor de ellos.
d.
31:4 En ese momento dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con
ella. Para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen. Y se burlen de mí.
Pero su escudero no quería. Porque tenía gran temor. En ese instante agarró Saúl su propia espada y se echó sobre ella.
e.
31:5 Viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y
murió con él.
f.
31:6 Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, su escudero, y
todos sus varones.
g.
31:7 Los de Israel que eran del otro lado del valle, y del otro lado del
Jordán. Mirando que Israel había huido, que Saúl y sus hijos habían muerto.
Dejaron las ciudades y huyeron. Los filisteos fueron y habitaron en ellas.
I.
Los Filisteos colocan a Saúl y sus hijos como trofeo de guerra.
1.
Los filisteos se enteran de que matan a Saúl y a sus hijos.
a.
31:8 Aconteció al siguiente día, que, viniendo los filisteos a despojar a los
muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa.
b.
31:9 Le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros
por toda la tierra de los filisteos. Para qué llevaron las buenas noticias al templo de sus ídolos y al
pueblo.
c.
31:10 Colocaron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el
muro de Bet-sán.
2.
Los de Jabes de Galaad llevan a sepultar a Saúl y sus hijos.
a.
31:11 Pero oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a
Saúl,
b.
31:12 Todos los hombres valientes se levantaron, anduvieron toda aquella noche,
quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán. Y
viniendo a Jabes, los quemaron allí.
c.
31:13 Tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y
ayunaron siete días.
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